Alma en Cueros

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El pliegue espacio-temporal

Posted by almaencueros en 7 febrero 2009

reloj_de_arena_2El tiempo no es absoluto como pensaba Newton. No hay una continuidad temporal absoluta. El tiempo se pliega sobre sí mismo como una hoja de papel en la que, al doblarla, conseguimos que se toquen sus dos extremos más alejados. Algo así me sucedió anoche.

Anoche tuve una experiencia ultradimensional. Mi coche, en décimas de segundo, alcanzó velocidades muy superiores a la de la luz y me devolvió 15 años atrás. Anoche hice un puente sobre los últimos 15 años de vida y lo crucé, y al otro lado, se actualizaron en mi memoria recuerdos, vivencias, experiencias, emociones, sensaciones y sentimientos.

Mientras cenábamos pusimos sobre la mesa los recuerdos compartidos que han empezado a perder exactitud, y como ancianos aquejados de alzheimer, discutimos débilmente sobre los distintos detalles insignificantes, intentando hacer alarde de memoria. Actualizamos nuestras biografías que, de momento, aun no desarrollan alopecias ni canas. Nos cercioramos de que el tiempo pasa pero no tanto. Nos dimos cuenta de que hay vínculos invisibles fraguados en el acné y la pubertad que son más fuertes de lo que pensamos; vínculos olvidados que siguen atando biografías lejanas y dispares, pero sinónimas en lo esencial. A los 33 no somos tan distintos, pero tampoco somos tan iguales. Nunca lo fuimos, pero la madurez que nos alcanza al galope nos va cincelando con semejanzas imperceptibles a primera vista pero ciertas al rascar bajo la piel.

Bastó mirarnos  a los ojos, hoy cargados con alguna arruga y más cansados, para darnos cuenta de que latía el mismo corazón adolescente bajo nuestra piel. Fue fácil, como si el tiempo se hubiera plegado sobre sí mismo, y pudiéramos volver a llenar nuestras caras de acné y nuestras mentes de sueños. Pero fue más increible comprobar como el tiempo que plegamos como papel nos ha ido trayendo acontecimientos semejantes, como si el vínculo establecido en la pubertad y que olvidamos, hubiera seguido ligándonos sin darnos cuenta. Nos encontramos como adultos y dejamos en la puerta nuestras mochilas cargadas de experiencias y sueños rotos y nos conjuramos, sin saberlo, para retomar el punto en que plegamos el tiempo, encontrarnos allí y reconstruirnos desde allí.

El tiempo, siempre el tiempo, se ha desplegado esta mañana y el pliegue de ayer se ha vuelto liso. Esperaré la próxima ocasión en que se abra la puerta interdimensional para recuperar el espacio y el tiempo que ayer se plegó.

Gracias.

Vaya este vídeo como homenaje a la narración de batallitas de anoche.

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