Alma en Cueros

Archive for 31 mayo 2009

Treinta semanas desnudo -13 semanas “a dos”-

Posted by almaencueros en 31 mayo 2009

barco6Seguimos contando semanas de desnudez y alcanzamos la trigésima en este particular viaje hacia mi esencia. Sigo desnudo, emocional y racionalmente desnudo. Sin nada que esconder, sin nada que ocultar, sin nada que no sea pura y cristalina verdad en mí.

Generalmente pensamos que los grandes cambios se producen en la superación de los momentos de crisis. Habitualmente creemos que las grandes tormentas de nuestra vida, la superación de desafíos, nos hace crecer y cambiar. Particularmente soy de esa opinión, pero hoy reflexiono sobre los cambios, a menudo imperceptibles a primera vista, que se obran en nosotros en la calma. Asumimos novedades, modificamos nuestro ser, casi sin darnos cuenta, también en las semanas de calma; y a veces, esos cambios, son aún más profundos y duraderos que los que acontecen envueltos en acontecimientos espectaculares.

En esta noche soy consciente de que la calma, la tranquilidad, el sosiego, el goteo silencioso pero imparable, me va construyendo también en aquello que quiero y deseo ser. Es probable que mis viajes en coche dejen demasiado libre mi cabeza y ésta se ocupe en reflexiones a contratiempo.

En otro orden de cosas, esta semana se me apareción un viejo fantasma. Casi tropezó conmigo. La noticia es que no huí yo, sino él. ¿Quizá empiezo a adoptar formas monstruosas y doy miedo?

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Las prisas sin alma

Posted by almaencueros en 27 mayo 2009

reloj_de_arena_2Ayer presencié algo que me dolió durante todo el día y que me sigue doliendo. Comprobé la crueldad e inhumanidad que genera en nosotros nuestra prisa y nuestro vivir acelerado. Constaté lo estúpido y atroz de esta vida regida por los relojes.

Como cada martes, diez minutos antes de entrar al cole por la tarde, me tomo un café. Me acerco a un bar donde algunos trabajadores aun están terminando de comer, y me tomo un café rápido para aguantar con compostura, las embestidas vespertinas de mis alumnos adolescentes. En ello estaba, cuando entró un señor desaliñado, con aspecto más anciano de lo que era, con una tristeza infinita en los ojos, y una pausa en el andar y en los movimientos que hacían intuir que tenía vergüenza y que se sentía inmensamente pequeño e indigno. Le dijo algo a la chica que había tras la barra y ésta le contestó que hablara con la cocinera.

Entonces recordé que el día anterior, también iba con las mismas prisas estúpidas y soeces de siempre, le vi hurgando en un contenedor frente a un supermercado. Sacó algo y lo subió a la bicicleta cargada de paquetes que llevaba. Por supuesto, no me detuve a contemplarlo, ni me acerqué a preguntar, ni decidí llegar tarde por ir a escucharle. Esa es la mierda de vida que vivimos. Sólo hice una reflexión para mis adentros, sobre los desastres y cataclismos humanos que esta crisis está provocando, porque, desde lejos como lo vi, me dio la sensación de que no era un habitual, sino alguien que había, recientemente, caído en desgracia.

El hombre se acercó a la puerta de la cocina. Yo ya había terminado mi café y me disponía a pagar. Como siempre, esa mala costumbre mía de no llevar demasiado dinero encima, hizo que tuviese casi lo justo para el café. Pagué y salí, mirando el reloj: quedaban 10 minutos para la clase. Y, entonces caí en la cuenta de que aquel hombre había entrado pidiendo algo para comer, y la camarera lo había remitido a la cocinera. Y yo estaba allí tomando un café, y era tan sencillo como pedirle a la camarera que le sirviera el menú del día y pagarlo, pero no llevaba dinero, y lo que era peor, no llevaba corazón para no darme cuenta a tiempo, para dejar de lado mi tiempo y ofrecérselo. Y lo que es peor, mis prisas por no llegar tarde, mi falta de implicación en el problema del otro, me impidieron darme cuenta que no necesitaba dinero, bastaba con sacar la tarjeta. Pero así de imbéciles somos.

Ya sé que no hubiese solucionado gran cosa. Ya sé que la teoría de la acción o de la intervención social diría que lo adecuado no es solucionar una cuestión puntual y tranquilizar mi conciencia, sino que debería derivarlo a un servicio de atención más integral, pero, joder, perdonadme el exabrupto, lo que quería aquel hombre era comer. Lo que tenía era una necesidad urgente, como mis urgencias por llegar a tiempo. Y yo cambié mi estúpida urgencia por su necesaria urgencia.

Nadie en el bar se dió cuenta de nada. La camarera lo “derivó” a la cocinera. Nadie tomó en consideración la petición humilde de aquel hombre. Malditas prisas que nos vuelven de piedra el corazón. Malditas prisas que nos roban el tiempo valioso. Malditas prisas que nos borran la conciencia.

Sólo para tranquilizar mi conciencia, he decidido que llevaré más dinero en la cartera por si acaso. Yo no hice nada, absolutamente nada por aquel hombre, pero él, que no tenía nada, me regaló un poquito de humanidad de regreso a mi esencia. Gracias desconocido, espero poder devolverte el inmenso favor de hacerme sentir vergüenza de mí mismo.

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Escribir o no escribir, ¿es esa la cuestión?

Posted by almaencueros en 25 mayo 2009

plumaLlevo un rato largo con ganas de escribir, pero seco de ideas. Probablemente el cansancio haya pulsado el botón de off de mi lumbrera, para permitirse algún rato de desahogo. Curiosamente, al otro lado de mi pantalla, alguien sostiene cabilaciones semejantes pero a la inversa. Cuestiones de la complementariedad, creo.

Lo cierto es que quizá esa sea la idea: escribir. Quiero decir, que quizá la reflexión tardonocturna deba incidir en el propio hecho de escribir. Escribir aunque no se diga nada -como yo ahora-. Escribir porque sí. Escribir por el acto en sí de concatenar palabras en estructuras gramaticales que van componiendo oraciones coordinadas, subordinadas, yuxtapuestas. Escribir para enlazar un sujeto a un verbo y cargarlo con complementos directos, indirectos, circunstanciales…

Escribir me ha salvado en los últimos tiempos. Recuperé mi modo más genuino de expresión. En mi trayecto hacia mí mismo recobré la costumbre adolescente de llenar las páginas traseras de las libretas, únicamente cambié al formato digital por aquello de estar más acorde con los tiempos. Escribir, para contar, para decir, para exponer, para exorcizar, para pensar… escribir en definitiva, poner sobre la pantalla blanca, aquello que mis neuronas difusas engendraban en forma de impulsos bioeléctricos…. escribir, decía, es un placer. Y por regalarme ese placer escribo este post que no pasará a la historia, si no es a la historia de los post estúpidos del alma en cueros, si es que alguien se atreve a intentar la empresa de escribir esa historia. Yo, desde luego, a menos que no me sobrevenga otro instante en el cual necesite escribir, creo que no seré el autor. ‘Ò gégrafa, gégrafa’ –“lo escrito, escrito está“.

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Veintinueve semanas desnudo -12 semanas “a dos”-

Posted by almaencueros en 24 mayo 2009

barco6Un nuevo recuento semanal. Esta vez son 29 las semanas que registramos con el alma en cueros. Es una cifra ya considerable. Suficiente como para empezar a pensar que aquello ganado en el viaje no será pasajero; suficiente como para pensar que las batallas libradas y ganadas en este tiempo, han establecido mi ser de un modo consistente.

Ya no parece factible el regreso al puerto de salida, ya no creo que sea posible regresar a mi ser exageradamente racional de antaño. Los andamiajes de mi nuevo ser se construyen con aceros nuevos, fundidos en el calor de arrojo y el despojamiento emocional. Mi ser nuevo y estrenado, acumula cierto bagaje como para no arrinconarse ante nuevas o viejas dificultades. Mi nueva piel desnuda ha crecido bajo la anterior hipócrita y cuarteada. Mi epidermis renovada, quemada al sol por la desnudez, se ha pegado tanto a mis huesos que sería terriblemente doloroso arrancarla.

Aunque quizá, aquello que bauticé como el viaje a mi esencia, sea realmente eso, un regreso a lo que fui y no debí dejar de ser. Un viaje de regreso desde la madurez de los años transcurridos, con la mochila cargada con la experiencia acumulada, a mi esencia niña. Una escapada hacia delante y hacia atrás a la vez. Un despojamiento brutal, sangrante y doloroso; un ejercicio de desnudez soez abandonando las certezas y estupideces pegadas a mi piel adulta. Un redescubrimiento del ser que fui, del ente soñador-ingenuo que habita en mí, un despiadado asesinato de la razón fundada en convenciones sociales y prudencias temerarias.

Pues eso, 29 semanas desnudo, resfriado, vivo y “a dos”.

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Veintiocho semanas desnudo -11 semanas “a dos”-

Posted by almaencueros en 20 mayo 2009

barco6Con cierto retraso, pero ya son 28 las semanas de desnudez emocional. Son ya 28 las semanas del viaje a mi esencia. Las aguas siguen calmadas, o quizá no, pero las marejadas me parecen tan tenues y livianas que es como si no existiesen.

Hace ya muchas semanas que no lucho contra minotauros ni cíclopes. Hace muchas semanas que no necesito atreverme, bien porque el atrevimiento se ha instalado en mi ser, bien porque no es necesario. El viaje transcurre plácido e inmutable en sus coordenadas más generales.

En esta semana he vuelto a aprender que no puedo con todo, o al menos, que no puedo solo con todo. Aun así, voy pudiendo, quizá no en los términos que calculaba, pero sí de un modo adecuado. Esta semana me dejé ayudar, haciendo aún un poco más real el viaje “a dos”. Esta semana maduré un poco más, y me agoté muchísimo. Esta semana quizá puedo exclamar: “Yes, I can, but not alone.”

Esta semana volvieron algunas apariciones ectoplásmicas difusas. Reaparecieron como espectros ancestrales cubiertos por un velo tenebroso, polvoriento, casposo, ridículo. Ya hace tiempo que dejé de temer a los fantasmas. Ya hace tiempo que sus apariciones fugaces e inesperadas dejaron de importunarme. Desde que decidí afrontar esas visiones sangrándome con ello el alma, en los albores de esta aventura, que entendí que sería cuestión de tiempo y de arrestos conseguir deshacer la telaraña de estupidez, levantar la cabeza, reír, pasar página, crecer y volver a ser. Ya hace tiempo que comprendí que casi nada es eterno, y, desde luego, el dolor no lo es, y el miedo, si nos sobreponemos y luchamos con el alma en cueros, tampoco.

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Veintisiete semanas desnudo -10 semanas “a dos”-

Posted by almaencueros en 11 mayo 2009

barco6Son 27 semanas ya las del trayecto de desnudez emocional. Los frutos del mismo son más que evidentes. No perder la compostura, no dejarse vencer a las primeras de cambio, la convicción cierta y fiera de estar haciendo lo correcto me han llevado hasta aquí y probablemente me llevarán mucho más allá.

Esta semana pequeños retos inclasificados y puede que impercibidos, han caído a nuestros pies. Tan sólo el fantasma del peso me retrotrae a tiempos infaustos más allá de los últimos días de agosto. En esta semana recuperé la comunicación con una parte de mi universo que, urgencias varias obligan, había dejado un tanto descuidada. Además, esa parte se encontró, afortunadamente sin mi permiso ni supervisión, con otra parte, con la parte, de mi universo. Dos galaxias, una pequeña y antigua y otra inmensa y nueva, se encontraron unificando aún más mis dispersiones. Es una nueva experiencia la de la transparencia en mi universo.

Me empeñé en anular las fronteras que había establecido entre mis mundos, y los dejé encontrarse, y todos los encuentros son satisfactorios. Lo que tanto me empeñé antaño en desconectar ardía en deseos de encontrarse. Sigo sin secretos innecesarios, sin muros artificiales, sin dobleces en el pensar y el sentir. Sigo libre en definitiva.

Hoy he descubierto, de nuevo, con el mismo dramatismo de siempre, que no puedo con todo; que no puedo sostener yo sólo el mundo por mucho esfuerzo que ponga en ello. Hoy he descubierto, de nuevo, que mis días son de 24 horas, y que no da tiempo a todo.

Pero es un descubrimiento liberador. La fragilidad, la incapacidad, la limitación, configuran mi existencia como la del resto de mortales y eso está bien. Me siento amado en esa finitud, y me siento libre en esa limitación.

Una semana más donde el único horizonte que me permito contemplar es el del espacio que abarcará mi próximo paso.

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Veintiséis semanas desnudo -9 semanas “a dos”-

Posted by almaencueros en 3 mayo 2009

barco6Hoy se cumplen 26 semanas de viaje, o lo que es lo mismo, medio año exacto.

¡Medio año! ¿Quién lo diría? A veces me parece muy poco tiempo y a veces me parece mucho. Pero realmente, he aprendido que el tiempo – ya lo dijo Einstein – es muy relativo. El tiempo es una medida inexacta. Los griegos tenían dos palabras para el tiempo: “cronos” era el tiempo medido, la sucesión inalterable de instantes uno tras otro y siempre en sentido ascendente, y “kairós” que era el tiempo oportuno, o el tiempo necesario. El “kairós” no estaba constituido de instantes sucesivos, ni era medible ni computable, era la sensación personal del tiempo, el instante adecuado.

Últimamente, me interesa mucho más el kairós que el cronos. Creo que la medida oficial del tiempo no sirve para demasiadas cosas excepto para no llegar tarde o cobrar a final de mes. El tiempo interesante es el del instante oportuno o el del tiempo necesario. En kairós, nos estamos convirtiendo en unos expertos.

Otro rato – kairós – profundizaré más en esto. Hoy estoy muy cansado.

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