Alma en Cueros

Archive for 24 noviembre 2009

Cincuenta y cinco semanas desnudo -38 semanas “a dos”-

Posted by almaencueros en 24 noviembre 2009

De nuevo me vuelvo a retrasar más de lo deseado en mi sacrosanta obligación semanal de relatar los parámetros de mi viaje existencial. Disculpadme. En mi patética defensa diré que son semanas de tremenda actividad en las que intento llegar a todo. Sí, ya sé que debería haber aprendido que no puedo con todo, que he de seleccionar, pero…¿qué quereis que os diga?.. es otro de mis síndromes. Supongo que tendré que encontrar algún momento para relatarlo.

En lo existencial el camino iniciado sigue su ritmo. El tempo de la melodía bitonal empieza a acelerarse: del andante pasamos al allegro. El compás sigue siendo binario. Las cosas empiezan a precipitarse. Todo llega cuando debe, pero cuando debe es demasiado pronto. Pero asumimos ese compromiso, y aunque deje la vida en ello, que no será para tanto, todo se desarrollará según el plan trazado.

No zozobro en lo existencial, tampoco en lo esencial, pero el abismo aparece ante mí en lo organizativo, y mi mala costumbre de no pedir ayuda y querer hacerlo yo todo por mí mismo conmigo, me enerva en esta ocasión más de lo normal. Porque esta vez, y permitidme la expresión, no seré yo el que se quede con el culo al aire si no llego.

Me doy cuenta mientras escribo que quizá no debería haber empezado a hacerlo porque todo parece inconexo y poco meditado. Hubiese necesitado un rato para organizar las ideas antes de escribir, pero no me apetece. Disculpadme de nuevo.

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Cincuenta y tres semanas desnudo -36 semanas “a dos”-

Posted by almaencueros en 12 noviembre 2009

barco6Superado el primer aniversario me debato en la diatriba de seguir escribiendo bajo el epígrafe contable de las semanas o dejar de hacerlo. De momento, y atendiendo a mi sempiterna indecisión, lo sigo haciendo.

Esta semana escribo con el demasiado habitual retraso con el que lo vengo haciendo. Podría acabar pronto y deciros que es una semana más navegando con el viento en la popa, pero no sería estrictamente cierto. En esta semana he perdido un pequeño objeto de inmenso valor por lo que contenía, y, además, ha sido en el peor momento posible. En mi antiguo ser excesivamente preocupadizo, eso me habría provocado largas noches de insomnio, pero en mi nuevo ser abierto no ha pasado de algunas horas de preocupación. La confianza depositada en el rumbo trazado me da una tranquilidad que no vale ningún pequeño objeto. También en esta semana he dado un importante paso, extrañamente con una naturalidad desconocida en mí, hacia mi nueva vida. Todo está ya en marcha, y es ya imparable.

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¡¡Un año desnudo!!

Posted by almaencueros en 3 noviembre 2009

barco6La inconsciente y temeraria aventura con el alma en cueros ha llegado a su quincuagésimo segunda semana, o, lo que es lo mismo, a su primer aniversario. No por repetido deja de ser menos cierto ni de estar menos vigente mi asombro al comprobar la longevidad de este viaje iniciado de modo tan irresponsable.

Inicié hace un año, entonces aún de modo sólo parcialmente consciente, esta aventura, al descorrer el cerrojo que cerraba el último de mis secretos innecesarios. Entonces, bajo la lluvia, me desnudé completamente. Eché al vuelo el último de los lienzos estúpidos que me cubrían y me mojé, me empapé de aquella lluvia iniciática que me empezaba a acompañar fielmente. Le eché coraje, arrojo y valor para hacer, una vez más, lo que llevaba años sin hacer. No sólo dije lo que pensaba, eso lo he hecho siempre, sino que dije, como llevaba ya algunos días haciendo, lo que sentía. Fue una experiencia resucitadora.

Entonces, habiéndome despojado de mi antiguo ser, revestido únicamente con la sinceridad en el pensar, el sentir y el vivir, decidí re-escribir mi historia, decidí aprovechar el lienzo en blanco que era ahora mi vida, para pintar lo que siempre quise en él, una vez borrados los manchurrones negruzcos que fui acumulando con el tiempo por no permitirme ser sincero conmigo mismo. Percibí a los pocos días que los acontecimientos desencadenados a mediados de agosto, habían roto el antiguo orden, habían derrocado el viejo régimen en mi vida, y que, estaba ante la ocasión de iniciar una nueva era, de afrontar el nuevo eón naciente para ser lo que siempre quise ser. Podría haberme regocijado en mi dolor o miseria, podría haberme hundido en el fango de la frustración, pero, aquel que me escuchó en la vieja tapia jerosolimitana, me regaló el valor, la lucidez y el corazón suficiente para cargar mi poco equipaje en mi enclenque embarcación y hacerme a la mar a la búsqueda de la Ítaca perdida y abandonada.

Intuí que lo que necesitaba era liberarme de mi sobrepeso de razón que lastraba el corazón, que aunque roto y en reconstrucción, necesitaba crecer. Desestimé los dogmas de la convención social y los temores disfrazados de prudencia. Me escuché a mí mismo y a cuantos me brindaron su consejo (las estrellas de mi universo). Me despojé de las cadenas que me esclavizaron durante años, los grilletes del excesivo miramiento y de los tapados por vergüenza, y me hice a la mar. Reconocí que la estupidez ajena fue sólo un instrumento de la providencia y limpié de rencores (que nunca los tuve) y de necesidades de explicación mi alma. Descubrí el silencio como respuesta, lancé preguntas al aire, y cuando hubieron de llegar las respuestas llegaron, envueltas en silencio o en signos crípticos o en claridades meridianas, pero llegaron, cuando hubieron de llegar.

Hoy no me arrepiento de nada de lo hecho entonces, nada de ello cambiaría, ninguna de las decisiones tomadas sería diferente. Hoy, ya muy cerca de Ítaca, puedo decir que sigo en busca de mi esencia, que nunca llegaré a conocerla del todo, pero que en la búsqueda está el hallazgo. Hoy sé, que aquella aventura iniciada bajo la lluvia me ha llevado a ser más yo, a ser más lo que siempre quise ser, a volver a ser lo que nunca debí dejar de ser, y a encontrar al alma sinónima que, con la misma valentía inconsciente que yo, quiere viajar conmigo para que mi viaje deje de ser mío y sea nuestro.

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