Alma en Cueros

Archive for 3/11/09

¡¡Un año desnudo!!

Posted by almaencueros en 3 noviembre 2009

barco6La inconsciente y temeraria aventura con el alma en cueros ha llegado a su quincuagésimo segunda semana, o, lo que es lo mismo, a su primer aniversario. No por repetido deja de ser menos cierto ni de estar menos vigente mi asombro al comprobar la longevidad de este viaje iniciado de modo tan irresponsable.

Inicié hace un año, entonces aún de modo sólo parcialmente consciente, esta aventura, al descorrer el cerrojo que cerraba el último de mis secretos innecesarios. Entonces, bajo la lluvia, me desnudé completamente. Eché al vuelo el último de los lienzos estúpidos que me cubrían y me mojé, me empapé de aquella lluvia iniciática que me empezaba a acompañar fielmente. Le eché coraje, arrojo y valor para hacer, una vez más, lo que llevaba años sin hacer. No sólo dije lo que pensaba, eso lo he hecho siempre, sino que dije, como llevaba ya algunos días haciendo, lo que sentía. Fue una experiencia resucitadora.

Entonces, habiéndome despojado de mi antiguo ser, revestido únicamente con la sinceridad en el pensar, el sentir y el vivir, decidí re-escribir mi historia, decidí aprovechar el lienzo en blanco que era ahora mi vida, para pintar lo que siempre quise en él, una vez borrados los manchurrones negruzcos que fui acumulando con el tiempo por no permitirme ser sincero conmigo mismo. Percibí a los pocos días que los acontecimientos desencadenados a mediados de agosto, habían roto el antiguo orden, habían derrocado el viejo régimen en mi vida, y que, estaba ante la ocasión de iniciar una nueva era, de afrontar el nuevo eón naciente para ser lo que siempre quise ser. Podría haberme regocijado en mi dolor o miseria, podría haberme hundido en el fango de la frustración, pero, aquel que me escuchó en la vieja tapia jerosolimitana, me regaló el valor, la lucidez y el corazón suficiente para cargar mi poco equipaje en mi enclenque embarcación y hacerme a la mar a la búsqueda de la Ítaca perdida y abandonada.

Intuí que lo que necesitaba era liberarme de mi sobrepeso de razón que lastraba el corazón, que aunque roto y en reconstrucción, necesitaba crecer. Desestimé los dogmas de la convención social y los temores disfrazados de prudencia. Me escuché a mí mismo y a cuantos me brindaron su consejo (las estrellas de mi universo). Me despojé de las cadenas que me esclavizaron durante años, los grilletes del excesivo miramiento y de los tapados por vergüenza, y me hice a la mar. Reconocí que la estupidez ajena fue sólo un instrumento de la providencia y limpié de rencores (que nunca los tuve) y de necesidades de explicación mi alma. Descubrí el silencio como respuesta, lancé preguntas al aire, y cuando hubieron de llegar las respuestas llegaron, envueltas en silencio o en signos crípticos o en claridades meridianas, pero llegaron, cuando hubieron de llegar.

Hoy no me arrepiento de nada de lo hecho entonces, nada de ello cambiaría, ninguna de las decisiones tomadas sería diferente. Hoy, ya muy cerca de Ítaca, puedo decir que sigo en busca de mi esencia, que nunca llegaré a conocerla del todo, pero que en la búsqueda está el hallazgo. Hoy sé, que aquella aventura iniciada bajo la lluvia me ha llevado a ser más yo, a ser más lo que siempre quise ser, a volver a ser lo que nunca debí dejar de ser, y a encontrar al alma sinónima que, con la misma valentía inconsciente que yo, quiere viajar conmigo para que mi viaje deje de ser mío y sea nuestro.

Posted in Crónica del Viaje a mi Esencia | 1 Comment »