Alma en Cueros

Crónica del Viaje a mi esencia. Segunda etapa. Episodio II.

Posted by almaencueros en 4 agosto 2010

La inconsistencia de mi voluntad, la siempre recurrente pereza, la sequedad de ideas,o la vertiginosidad de los acontecimientos y de los “urgentes” a los que acudir, podrían ser las consabidas excusas con las que podría empezar mi retrasadísimo informe de ruta, pero, me prometí ser sincero, así que la excusa, o en este caso sólo explicación de la tardanza en escribir este episodio II es…. simplemente que no he querido. Lo he intentado unas cuantas veces, y aún ahora, con ya algunas líneas escritas sin decir nada, todavía no sé si ésta será la buena. Por si lo fuera… allá va.

El viaje continua sin atender demasiado a rumbos prefijados. Cada día el rumbo ha de trazarse sobre la marcha, y yo me veo con cierta desazón, rompiendo cartas de navegación y dibujando otras nuevas. En algún momento aprenderé que las cartas de navegación de este viaje no están dibujadas, pero parece que aun me cuesta. Mi espíritu calculador y razonador me impone ciertos parámetros que parecen complicar un poco la navegación. Mis instrumentos, en ocasiones, parecen no funcionar adecuadamente y tras recalibrarlos con nuevas coordenadas, vuelven de nuevo a no querer funcionar como se les supone debieran. A pesar de que todo esto podría ser descorazonador, no lo es en absoluto, sino que tras cada momento de turbación, la comprensión de que hay que reescribir las rutas y redibujar los mapas con coordenadas nuevas y no dando por supuesto ninguno de los pilares de la geometría espacial aprendidos, se abre un nuevo horizonte que invita al optimismo.

La volunta de continuar con el corazón desnudo y el alma en cueros, sí es firme. En ocasiones vicios atávicos pretenden atarme, pero las pupilas que me contemplan, en ocasiones con delicadeza, y otras bastantes, con la dureza necesaria, me ponen ante mí para descubrir y reconocer esas lianas estúpidas que vuelvo a romper y desatar. Sigo tumbando muros de vergüenzas e insensateces, pero, la fuerza de la costumbre hace que ya no los vea como tales. Aunque todo cambia, todo sigue igual, y en este caso, es una auténtica bendición.

Por otro lado constato que me hago mayor, y no digo que me hago viejo, que también, (inevitable ley biológica). Digo que me hago mayor, como el niño que dice que quiere ser mayor. Pues eso, me hago mayor, voy dejando al niño intentando no perder en el camino la inocencia, ingenuidad y capacidad de sorpresa del niño que sigue habitando en mí.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: